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Golpe a la hotelería tradicional | Santiago Hotel

Airbnb, el gestor de reservas de alojamientos familiares, anunció que esta temporada 17 millones de personas se alojaron en los departamentos que ofrece su plataforma. Para esta misma época del año, pero hace cinco años, tan sólo 47 mil personas habían reservado con este portal.

 

El crecimiento es astronómico, y pone entre la espada y la pared a los hoteleros, que parecen tener cada vez más tajos en el bolsillo. Visto que el fenómeno de Airbnb ya está fuertemente anclado en Argentina, ya hay varios empresarios que piensan bajar el cartel y pasarse a la informalidad, lo que puede significar un camino de ida para la hotelería.

 

¿Por qué preocupan los 17 millones?

 

Para quienes no estén avezados en la materia, es preciso contarles que la hotelería sufre un mal que la aqueja desde hace mucho: alojamientos informales. Estos establecimientos ofrecen hospedaje a los turistas pero, como no están registrados, pueden hacerlo abaratando muchísimos costos impositivos, y con una calidad menor a la necesaria. Airbnb, a través de su plataforma, promueve abiertamente el alojamiento en estos recintos. Si bien airbnb no es el creador de estos hospedajes, el motor de búsquedas lo difunde a lo largo y ancho del planeta.

 

Ser impune, un estilo de vida

 

"Me parece bárbaro que tengan incremento, pero también sería bueno que quienes dan ese alojamiento, el que Airbnb ofrece, regularicen su situación y que ellos tributen lo que corresponde en Argentina", enfatizó Roberto Brunello, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA). Por su parte, Leonardo Baguette, vicepresidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), apeló a la comparación: "Dentro de un juego, unos usan unas normas y otros usan otras. En este caso, si este fuera un partido de fútbol, a estos alojamientos que promueve Airbnb les dejan hacer penales sin arquero y agarrar la pelota con la mano, y a nosotros nos hacen poner la pelota en el piso y hacer las cosas bien". En este sentido, Baguette aseguró que se está "protegiendo al delincuente".

 

Robo masivo de huéspedes

 

"A través de tarifas más bajas, captan más huéspedes. Pero eso sí, se reduce la materia seguridad, calidad de servicios, y disminuyen la calidad al destino", dijo por su cuenta Graciela Fresno, expresidente de la AHRCC, y agregó: "Tenemos una Ley que fue sancionada y reglamentada, habría que preguntarle a los funcionarios por qué no se cumple y se dejan libres a los evasores". Baguette compartió el punto de Fresno: "Hoy el problema es que repartimos el mismo turismo entre hotelería legal y apartamentos ilegales". En esta misma línea, habló Aldo Elías, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), y apeló: "¿Cómo no va a preocupar a la hotelería la pérdida de todo ese caudal de huéspedes? Nosotros apuntamos a que la competencia hotelera sea transparente y en igualdad de condiciones. Si se hicieran cargo de pagar los impuestos y abriesen sus puertas a los controles y formaran parte de ese control, no sería entonces tan preocupante". Continuando, expresó que lo que buscan es que estos establecimientos pasen de la informalidad a la legalidad, en lo que secundó Roberto Brunello.

 

Airbnb les contestó a los hoteleros

 

Hace algunas semanas el gerente para América Latina de Airbnb, Jordi Torres Mallol, dijo al medio colega Réport que ellos no se consideran competencia de los hoteles, sino un complemento. El gerente aseguró que tan sólo son una manera de viajar "diferente", y que atienden la demanda de un mercado que, según él, no era atendido: "Me gustaría que nos vean como complementarios, ya que atacamos una demanda latente que no había sido capturada, de viajeros que buscan espacios con carácter".


No los hagan reír

 

"Sí, ellos pueden ser complemento si pagaran los impuestos como se debe hacer", contestó Aldo Elías a las declaraciones de Torres Mallol. "En la medida en la cual el alojamiento deje de ser informal para ser formal, por supuesto se pueden complementar.

 

Por ejemplo para cubrir la demanda de un congreso que necesitara 20 mil camas", invitó el presidente de AHT, llamando a los alojamientos de Airbnb a sumarse al marco legal. Además, el dirigente expresó que no están en contra de este tipo de hospedajes, porque reconocen que existe cierto grado de realidad en lo que proponen. "Es cierto que hay una nueva forma de viajar y alojarse que responde a muchos factores. No creemos que ellos sean los magos del marketing, simplemente salieron a ofrecer lo que se requiere", salvó, pero sentenció: "El problema es que lo terminaron haciendo de manera informal". Por su parte, Brunello, determinó: "Yo no me voy a pelear con la gente de esta compañía, no vamos a entrar en esta discusión de quién tiene razón. Nosotros tenemos la nuestra: lo que ellos ofrecen es un alojamiento informal, es un alojamiento que está instalado, y por eso les pedimos regulación del Estado, que es el mismo que nos controla a nosotros". Leonardo Baguete, desde su lugar de vicepresidente de AHRCC, explicó que esta situación "no es un problema específicamente con Airbnb". "Seguramente sea una empresa tan legal como las nuestras; el inconveniente, como se ve, radica en sus productos, que en Buenos Aires, por ejemplo, los dejamos a la buena de Dios, y dentro de los mismos se cobijan ilegalidades".

 

Todos los hoteles serán ilegales

 

Ese parece ser el inevitable final de la hotelería en Argentina, puesto que la carga tributaria, en conjunción con la pérdida de huéspedes a mano de los alojamientos ilegales, está incentivando a varios hoteleros a bajar el cartel y pasar al lado oscuro. Los dirigentes coincidieron en que este es un fenómeno peligroso para la industria y para las arcas del país y los municipios. El tema se había mencionado durante la última feria Hotelga, pero se vio eclipsado por el marco político que tuvo el evento. Sin embargo, la gravedad de esta situación escala a paso firme e, incluso, ya hay hoteles que se pasaron a la informalidad. Brunello, en este sentido, sentenció: "El Estado es el que permite estas cosas, porque nosotros no somos quiénes para ir a regular un alojamiento, la iniciativa está en otro lado. Pedimos eso, nada más, que se regulen; no queremos pelearnos ni con TripAdvisor, ni con Despegar. La pregunta que sigue dando vueltas, y que todavía no podemos respondernos, es por qué a nosotros sí, y a ellos no. Muchos piensan pasarse a la informalidad, porque saben que nadie los va a controlar". Aparentemente, a los hoteles se les pide cada vez más pero, por cómo se presenta el panorama, van a ser cada vez menos.

 

Fuente: Mensajeroweb

 

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